martes, 1 de diciembre de 2009

Anatomía de un domingo disfrazado de lunes

Las dudas han enmarcado el sentido de la vida. Siempre. Nací siendo una duda y así crezco. En medio de la duda fuí un error. Y aún me pregunto si mi vida consta sólo de ellos. Errar, dudar y caer. Una coreografía monótona que me hace gritar por dentro. Ni siquiera sé que decir, es más, no sé lo que escribo, pero escribo. Para intentar desgarrarme el alma y airear mis verdaderos pensamientos. Con el único objetivo de matar las dudas y el sustantivo "nada".

Joder, que putada sentir que todo sigue igual. Me siento tan pequeño como antaño, y no...no estoy hablando de estaturas. Ridículo como todo a mi alrededor y sobretodo, como en mi interior. Entristecerme viviendo el reflejo de una historia que no me pertenece. Dudando si mi vida es mía. Ves, otra vez las putas dudas. Y si, digo putas, para sentirme libre. Porque como cuando tenías 13 años los insultos te hacían grande, también fumar, pero nunca he sido amigo de la nicotina. Grande. No quiero sentirme grande. Quiero sentirme feliz. Que coño sentirme, quiero SER feliz. Quiero levantarme por las mañanas siéndolo, no estando bien. Que estar bien no es bueno. Es...insustancial. Como si en una ensalada te olvidas el vinagre.

Agrías. Así siento las lágrimas que se me retienen en los ojos. No sé el porque (era de esperar) pero constantemente siento la necesidad y las ganas de explotar en humedad.

Cuanto desbarajuste. Irme, quedarme. Ya no es sólo eso, en verdad, no sé lo que es. Nunca lo he sabido y no creo que este sea el momento. Pero necesito cambiar de sensación. Llevo mucho tiempo cansándome de seguir igual, pero no puedo hacer nada para evitarlo. Repito que a veces no me siento dueño de mi vida. Quizás mi única propiedad son las dudas. Las putas dudas.

Todo esto era ayer, cuando un domingo se disfrazaba de lunes. Pero hoy es martes, casi miércoles. Y los disfraces los dejamos para carnaval. Así que en este martes, vestido de martes, al mirar la luna reflejada en el homónimo de mi Renault Clio, no he podido pensar en otra cosa que en las miles de historias fantaseadas, surrealistas, no alcanzadas. En los nombres inventados. Y en todos los sueños rotos y otros no tan rotos que he ido arrastrando.


Empieza un nuevo mes, el último de este año que prometía ser especial. Será que lo normal, lo insustancial, ahora es especial.

1 comentario:

  1. Aquellos que nos pasamos la vida entera buscando lo especial, dándole un sentido distinto a lo que no tenemos, acabamos percatándonos de que lo mejor, lo esencial, hace ya tiempo que gira entre nosotros. Son pequeños detalles que no alcanzamos a valorar en el día a día pero que, echando la vista atrás, iluminan nuestra retina sintiéndonos, además, felices de haberlos disfrutado. Uno no valora lo que tiene hasta que lo pierde, se suele decir. Yo más bien añadiría que las personas no conocemos el peso de lo "sustancial" hasta que no representa un pasado lejano. Quizás por el temor a reconocer que otro estilo de vida fue posible, quizás porque realmente ese ansia de felicidad fue sólo eso, ansia.

    ResponderEliminar