martes, 8 de septiembre de 2009

"Fuera de servicio"

Cuántas veces he oido aquello de: "en esta vida de todo se aprende". De lo bueno y de lo malo, pero sobretodo de esto segundo. Si seguimos esta regla al dedillo ( contando con que a los seres humanos nos encanta inventarnos reglas para después saltarnoslas ) deberiamos desear que nos suciediesen cosas malas, de esta forma aprenderiamos mucho en esta vida y conseguiriamos métodos con los que enfrentarnos mejor al día a día.
De bebé te caiste y aprendiste a tener equilibrio. Más tarde, aprendiste a frenar lentamente con la bicicleta, a estudiar seriamente, a no meterte con los que son más fuertes que tu. Aprendiste a tenerle miedo a la vida, y sobretodo, a tenertelo a ti. Las cosas malas pasan por algo, y no por eso hemos de aprender algo. Lo de que somos seres racionales es sólo la teoria de algo que pocas veces se lleva a la práctica. Actuamos por impulsos, por sentimientos. Y si de los errores se aprendiese...nadie habría tenido que inventar lo de que: "el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra". Tropezar, levantarse, tropezar, levantarse. Eso es la vida. Un circulo. Todo está compuesto por circulos. Nacemos niños y morimos como niños. Nos enamoramos, sufrimos y nos volvemos a enamorar. Y de nada sirve lo vivido anteriormente, tienes vendando el corazón y los ojos, así que volverias a caer en la misma piedra una y otra vez, posiblemente sin dudarlo.
Soy culpable! He vuelto a caer. Y quien no, que tire la primera piedra. ¿Cuántas veces me habrá pasado?¿Cuántas habré dicho: NUNCA MÁS? Mentira. Sólo intentamos consolarnos, autojustificar nuestro dolor, nuestra pena. Pura hipocresia. Pura inocencia en algunos casos. En la vida ( y en el amor ) como en la guerra, unas veces se gana y otras se pierde. El único consuelo que nos queda es volver a seguir. Así sin más.
¿Sabes? Te juro que lo intento, y sigo. Ahora mismo lo estoy haciendo muy bien. Tengo el corazón en un estado el cual podria denominar: "fuera de servicio". Vacío. No molesta, así no. Ni duele, ni llora, sólo late...eso si, por pura inercia. Como la inercia de pensar en ti. O quizá la inercia de saber que siempre estarás ahí, que siempre te consideraré lo perfecto ( aún sabiendo como odio ese adjetivo ), pero que no serás más que un segundo plao, un personaje secundario de esta mi história, jamás serás protagonista. Y es probable, que nunca lo fuiste. Ahí queda. Sin más un trozo de esta masa roja latiente, que cierra sus puertas hasta nuevo aviso.

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